sábado, 8 de octubre de 2011

Capítulo 8

Es el día de reyes y Leyre está entusiasmada, le encanta dar y recibir regalos. Hace un par de días quedó con Nayara y fueron a hacer las últimas compras. Para sus padres Leyre les va a regalar un viaje de fin de semana a una casa rural en el campo, a su querido hermano le compró una nueva equipación para el fútbol, ya que la antigua la tiene echa polvo. Nayara en cambio, no compró mucho. En su casa no son muy partidarios de los regalos, y en ese sentido envidia a su amiga, y la verdad es que tenía otras cosas en las que preocuparse.

Estaban en casa de Leyre preparándose para bajar a ver la cabalgata.
- ¿Te hiciste ya la prueba? - pregunta Leyre.
- No, no he tenido valor. ¿Y si da positivo? ¿Qué hago? - se le saltan las lágrimas. -  Ojalá el destino sea bueno y me traiga un buen regalo esta noche...

En otro lado de la cuidad, Efrén y sus amigos estaban celebrando, a su manera, el día de los reyes.
- Eh tio, nos vas a contar de una vez lo que te pasó con esa chica o que. - Pregunta Carlos, uno de sus amigos.
- A ver tios, que no paso nada, enserio. Nos dimos un par de besos y ya. - A Efrén no le gustaba mucho hablar de sus ligues.
- Venga, ¿enserio no te la tiraste? -  vocean a coro todos los del grupo.
- ¿Queréis dejarme en paz? Ahí os dejo, me voy a ver la cabalgata.
- Ah claro, has quedado con esa chiquilla y no nos lo quieres decir, ¿eh?...
Efrén se aleja pensando en lo que hablan sus amigos. No ha quedado con ella, pero le encantaría verla. Cada mañana que se levanta, su único pensamiento es ella. Lo que siente por ella le aterra, pero a la vez le encanta. Porque gracias a ello está conociendo a una chica maravillosa, la cual no conocía ni una igual.
Llegando a la cabalgata ve que aún no a empezado, por lo que se sienta en un banco a esperar.

Leyre y Nayara han quedado con algunas chicas de clase para ir a ver la cabalgata, recoger caramelos, y esas cosas que se suelen hacer cuando eres pequeño.
- Oye, ¿ese que está ahí sentado no es Efrén?
- Si, creo que si es. Voy a saludarle.
Se acerca a él, no sabe como saludarle.
- Hola. - dice con una sonrisa de oreja a oreja y un poco sonrojada.
- Hola Leyre, ¿qué haces por aquí? Si tu no sueles bajar por esta zona...
- Ya pero es que he quedado con unas de clase para ver la cabalgata y han dicho que aquí se ve muy bien... - en realidad la idea de bajar ahí fue de ella, por si le veía.
- Ah... - no sabe que contestar -  ¿quieres que la veamos juntos?
- ¿Y si pasamos de la cabalgata? - Dice con una sonrisa de oreja a oreja. De repente el chico la coge del brazo y se la lleva. Van los dos, solos, cogidos de la mano paseando por la calle, cuando llegan a un parque.
- Aquí solía jugar con mi padre cuando era pequeño... - intenta contener las lágrimas cada vez que habla de su padre, aún se acuerda mucho de él.
- ¿Qué le pasó? - pregunta Leyre, al ver la cara triste de Efrén.
- Murió de cáncer hace un par de años...
- Oh... lo siento. - No sabe que decir. - ¿Qué tal está tu madre?
- A ella le importa una mierda... Está con otro... - le molesta mucho que su madre se haya olvidado se su marido de una forma tan rápida. De repente se olvida de todo, nota unos labios sobre los suyos. Son los de Leyre. Le da un cálido beso que le hace olvidar todo lo malo y pensar solo en ella. En cuanto la quiere. Cuando terminan de besarse, se quedan mirandose el uno al otro. Él la corresponde con un caluroso abrazo, ya que ve que ella está tiritando.
- ¿Sabes una cosa? - Efrén no sabe como explicarse. - Desde este verano que estuvimos juntos... No se, siento que...
- ¿Qué? - ella sabe lo que él quiere decir, pero quiere que se lo diga.
- Te quiero. - Y la besa, fuerte. Como nunca ha besado a una chica. Y se quedan ahí juntos sentados mientras oyen la música de la cabalgata.

En el día de reyes, Leyre es la chica más feliz del mundo. No sabe que tiene exactamente con Efrén, pero sabe que algo hay. Ilusionada abre los regalos que le ha echo su familia. Le han regalado un Sony Vaio, que salió hace poco al mercado, y dinero y ropa. Cuando esta terminando de instalar todas sus cosas en el ordenador suena el teléfono.
- ¡Soy la mujer más feliz del mundo! - Grita alguien al otro lado de la línea
- Nayara, ¿eres tú? ¿Qué ha pasado?
- Esta noche tía, he recibido el mejor regalo de todos. ¡Me ha bajado la regla!
- ¡Enserio? Me alegro mucho tia. Y bueno a parte, ¿te regalaron algo tus padres? - sabe que los padres de Nayara no son muy partidarios de los regalos, pero siempre la compran algo.
- Me han dado 200€, por lo menos nos podremos ir de compras. - la oye contenta, y eso alegra aún más a Leyre - bueno, ¿y tú con el bomboncito qué tal?
- ¿Quedamos esta tarde y te cuento?
- Vale, a las 6 voy a buscarte.
- De acuerdo. Que te lo pases bien. - Y cuelga, poco después recibe otra llamada.
- Hola preciosa. - Oye su voz. Por teléfono le gusta aún más. - ¿Que haces hoy?
- Hola Efrén. Pues ya he quedado con Nayara, si termino pronto con ella quedamos, si quieres.
- Vale, cuando termines llámame. Yo estaré en casa de alguno de estos, asique tendré la moto a mano. ¿Quieres hacer algo en especial?
- Nose, ya veremos. - ¿Y encima tiene moto! Este chico cada vez es más perfecto. Poco después cuelga.

Efrén esta en su casa celebrando el día de reyes con su hermano, su madre y su nuevo novio. A Efrén le han regalado el nuevo Iphone, la verdad es que su antiguo movil estaba algo roto, pero le gustaba bastante, le iba a costar acomodarse al nuevo teléfono. Estaba deseando que Leyre le llamara para quedar. Eran las 6. Decidió coger la moto e ir a casa de Carlos, estaban ahí todos sus amigos. Carlos estaba siempre solo en casa, ya que su padre, que es con el que vive, ya que están divorciados, se pasa toda la vida viajando por trabajo. Todos le preguntan por lo que hizo ayer, pero solo contesta que estuvo dando una vuelta, solo. No sabe como decirles que se ha enamorado de aquella chica.

Esther.

PD: perdón por la tardanza.